La importancia de comunicar lo que nos está pasando

02/08/2021


Sonia Villa es licenciada en Psicología y Máster en Psico-oncología. Hablamos con ella del apoyo psicológico en pacientes con cáncer y de su propia experiencia.


 

Desde el momento que se detecta y todo el proceso de enfermedad, tanto pacientes como familiares pasan por una montaña rusa de emociones y situaciones muy duras que necesitan de un acompañamiento psicológico. Desde la Clínica Juaneda Internacional se trata a esos pacientes que reciben tratamiento oncológico y a sus familias, especialmente adultos aunque también a los niños que tienen a su madre o padre sufriendo esta enfermedad.

"La parte familiar a veces también es olvidada o no se ve y es muy importante poder comunicar todo lo que nos está pasando y poder expresarlo".

Con estas palabras comenzamos nuestra charla con Sonia Vila, quién asegura que hay que insistir en tratar la parte psicológica ya que también es una parte importante en la recuperación del paciente, que va a pasar por muchas fases, ya que el tratamiento oncológico es a largo plazo.

Cuando empiezas con un diagnóstico de cáncer, lo que hay es mucho miedo y hay una parte que podríamos llamarle de duelo porque dejas de estar sano, pierdes una parte de ti. Luego todo el proceso en el que se está involucrado es un proceso muy activo pero luego, cuando se acaba el  (que ha podido pasar por mucho tiempo) la persona ha cambiado. Es lo que nos toca como parte de la vida, ir cambiando, pero sí que es cierto que con los supervivientes tienen un gran cambio en su vida.

“Una vez superado el cáncer hay una presión social donde tú tienes que estar bien, tienes que superarlo. Parece que no tengas permiso para sentir miedo o angustia y eso está presente a pesar de haber superado la enfermedad”

 

En la actualidad el cáncer es una enfermedad en la que hay una tasa relativamente alta de supervivencia, es decir, ¿se le está ganando la batalla al cáncer?

 

Estamos en una parte en que hay muchísimos supervivientes, el cáncer ya no es una enfermedad que signifique muerte, esa percepción ya no es real, aunque depende de cada caso. Como decía, el superviviente tiene un cambio en su vida, tiene que mirar hacia atrás y ver por lo que ha pasado porque ha sido una vorágine de tratamientos, de movimientos familiares... y desde ese lugar se plantea ¿Qué ha pasado con mi vida? Y es que le ha pasado una marabunta por encima.

Una de las cosas que se está viendo con cada vez más estudios es que al hablar con el superviviente se da un síndrome del estrés postraumático, que puede ser “positivo” porque te hace ver la vida desde otro lugar, pero bueno no deja de ser un estrés postraumático. Hemos pasado por un trauma y también estamos estresados.

Es todo un reto que los pacientes salgan psicológicamente reforzados después de superar una situación así. De manera coloquial se dice que superarlo te hace más fuerte, pero ¿Realmente es así?

 

Hay que ir con un poco de cuidado con este tema porque si que es verdad que hay una resiliencia de la persona, donde está sometida a una presión y se da un cambio en la vida. Pero últimamente con respecto al cáncer hay como una presión social donde tú tienes que estar bien, tienes que superarlo, tienes que ser mejor persona, tienes que ver la vida de color de rosa. Esa parte de psicología positiva sí que es importante pero también hay que dar un espacio para el dolor, la emoción negativa, para la rabia... y normalizar eso también porque parece como que no tengas permiso para sentir miedo o angustia cuando ya hemos pasado el tratamiento y estamos curados. Y eso está presente.

En mi caso como psicóloga cuando les doy el espacio la gente se relaja. Muchos pacientes me dicen, “Ahora en mi casa, como ya me han dicho que me he curado y que ya estoy bien, tengo que volver a hacer la vida de antes. Pero estoy ansiosa, tengo mucha ansiedad porque no sé qué me espera cada vez que se acercan las pruebas médicas, las revisiones... veo señales de alarma por todas partes”. Eso se tiene que trabajar en terapia porque hay que gestionarlo, hay mucha ansiedad y mucho susto. Es que es muy potente lo que pasa y lo normalizamos de una manera que tampoco se puede normalizar tanto. Cada persona tiene derecho a sentir lo que tenga que sentir. Este es el punto.

Entonces no solo acompañas en todo el proceso desde la detección sino también una vez que el paciente supera la enfermedad y sale de la clínica.

 

Yo siempre voy a darle paso al paciente para que tome la decisión, si quiere o no venir a verme después. Estoy abierta porque entiendo que todo momento tiene un proceso y unas preguntas, un saber qué está pasando, cómo se lo digo a mi hijo, cómo no se lo digo, cómo se lo digo a mi pareja o qué me está pasando con mi pareja, analizar nuestra relación.

La fortaleza psicológica es muy importante durante el proceso, para afrontar lo que va pasando, pero es muy difícil conseguirla, verdad?

 

No puedes estar preparado para algo así. Nadie lo está. Ya estamos los profesionales para acompañarte, para guiarte. Hay una parte muy importante que es que el paciente confíe. Confiar en el oncólogo, que sepa que esta buenas manos, también con los diferentes médicos que le van a acompañar, en enfermería, es muy importante.

Por mucho que yo sepa que voy a morir nadie está preparado. Ya desde el momento que tenemos conciencia sabemos que en algún momento de la vida, así como nazco, voy a morir... pero no sé hasta qué punto voy a estar preparada para morirme aunque tenga 120 años.

Otro ejemplo muy claro: me muero por tener un hijo y cuando me quedo embarazada me entran todos los miedos del mundo. Me pregunto si voy a ser buena madre, ¿lo voy a hacer bien o no lo voy a hacer bien?, ¿he elegido un buen padre para mis hijos?. Si cuestiones tan naturales como éstas nos remueven tanto, imagínate algo que no esperamos, que no queremos. Con estar, con escuchar, con tener preguntas para el médico, que para mí es muy importante también, que aprendamos a preguntar todo lo que no sabemos ya me vale. Superar esa parte ya es ser un campeón en ese aspecto, hay que tener mucho respeto hacia la persona. No todos podemos estar ni todos somos súper valientes. Es muy normal que cualquier persona piense que si le diagnostican cáncer se va a morir de miedo y no va a saber cómo actuar.

Ahí estáis también los profesionales, para guiar en ese camino y hacerlo lo más llevadero posible y conseguir casos de éxito que, como profesional, debe ser muy gratificante.

 

Claro que sí, en el momento que me dicen "tengo miedo" para mí es un caso de éxito, ya lo vamos a poder gestionar. Es que enfrentarse a uno mismo no es tan fácil. En una terapia normal cualquiera ya sea por ansiedad o cualquier otra cosa es necesario tener un poco de ayuda. Y todavía más en una situación como la de esta enfermedad. Cuando entra una persona por la puerta para mí es valiente porque está reconociendo que quiere hacer un cambio y que no sabe cómo hacerlo. Y desde ese lugar todo mi respeto y agradecimiento.

Yo también he pasado por mis procesos a nivel personal, mi hermano murió de cáncer a los 27 años, mi madre ha muerto de cáncer y yo desde el punto de vista experiencial pues llegó un momento que fui a la psicóloga y no podía sostener el dolor, es que no lo podía sostener. Estaba todo el día enfadada, todo el día gritaba y era mi manera también de expresarlo, estar a gritos con la vida. Por eso la terapia psicológica ayuda mucho tanto a pacientes como a su familia, para poder lidiar con una situación tan desagradable, sopresiva y compleja.